UN CARRUAJE EMERGE DE LA OSCURIDAD.
Estefanía.
Algo descontroló a Edmundo, que me apretó con más fuerza hasta el punto de que me costaba respirar. Él elevó su vista al cielo y al hacerlo, pude sentir el latido de su corazón acelerado. Tenía colocadas mis manos sobre su pecho usándolas como barreras. Elevé también la mirada al cielo nocturno y vi un hermoso halcón que volaba sobre nosotros, acercándose cada vez más; sus ojos verdes brillaban como dos esmeraldas. Me acordé de aquel impresionante ser que acompañaba a Adrián al llega