RECUERDOS.

Horas más tarde.

Por fin había llegado a la casa; al entrar, el primer rostro que vi fue el de Violeta; en sus facciones dejaba claras expresiones de que estaba preocupada, y al notar mi semblante, logró acentuar aún más su preocupación.

—¿Te ha ido bien, hijo mío? —Preguntó rápidamente.

—Realmente no… Eva se puso muy mal, hasta el punto de perder el conocimient

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