ANTESALAS AL CAMBIO.
Salí de mis recuerdos cuando llegué donde estaba mi amigo.
—¡Sabía que te encontraría aquí! —dije luego de llegar a la fuente que estaba frente a la bodega, Pablo me sonrío.
—Pensé que dormías —mencionó, mientras afinaba su guitarra.
—Acabo de llegar.
—Y por tu cara advierto que no te fue muy bien.
—En verdad no.
—¿Pero te deshiciste o no del compromiso? —me interrogó con curiosidad.
—Sí, Pablo los deshice y a su vez dejé muy en claro la demanda de mis afectos.
—¡Entonces hombre, quita