MISTERIOS DEL PASADO.

—¡Vaya! Quien diría que esa niña delgaducha que no se separaba de las faldas de doña Ana cuándo iba a misa, se transformaría en una mujer… —el hombre exhaló antes de completar la frase —, tan hermosa, pero sobre todo tan voluptuosa —quedé sin habla con mi rostro erguido mientras Edmundo tomaba su agua; luego giró para salir de la cocina al notar la molestia en mi rostro, pero antes de cruzar la puerta volvió a girar hacia mí.

—¡Qué dichoso será el hombre qué monte a tan magistral yegua! —manifestó y luego sonrío dejando ver un diente de oro.

—¡Desgraciado canalla! —riñó Rosa, pero la tomé del brazo para que se calmara, hasta que Edmundo salió.

—Rosa cálmate —dije apenas el hombre desapareció.

—¿Cómo me pides eso niña? ¡Ese hombre te acaba de faltar el respeto! Debes decírselo al patrón.

—No Rosa, él tiene demasiados problemas cómo para yo llegarle con otro.

—Aun así, debes hacerlo, no me gustó lo qué te dijo.

—Si eso te tranquiliza, te prometo qué sé lo diré en el momento más adecuado
Capítulos gratis disponibles en la App >

Capítulos relacionados

Último capítulo