EDMUNDO ZAPATA.
Rodolfo se quedó observando por la ventana mientras se servía otro trago, quería ahogar su arrepentimiento, su cobardía del pasado qué ahora le pasaba factura, sus dos hijos se habían enamorado. Si tan solo hubiera declarado la verdad desde un principio, si no le hubiera prohibido a su madre revelar aquel secreto, las cosas no serían tan complicadas como lo eran ahora.
Los pensamientos torturadores de Rodolfo se disiparon cuándo tocaron a la puerta de la biblioteca, para anunciarle qué el padre