LUCHANDO POR ENTRAR EN RAZÓN.
Caminé junto a Milton hasta las escaleras; allí él se despidió para proseguir con sus tareas.
—Fortaleza Estefanía —me había dicho antes de marcharse.
Seguí subiendo cada escalón que me dirigía hacia el despacho de mi padre, no podía evitar que Adrián se paseara por mi mente sin ser invitado, llegaba a mí siempre para recordarme lo prohibido y lo más amado. ¿Qué sentido tenía mi vista si no podía verlo? Ya ni siquiera mis manos eran importantes porque no podía tocarlo. Esta casa me record