LAS ADVERTENCIAS SE VAN MOSTRANDO.
—¡Nos tenías a todos con el alma en la boca! Rodolfo me informó de tu llegada y por eso he venido.
—Libia —dije con la voz quebrada y la abracé, al hacerlo sentí la presencia de mi abuela, eso logró que llorara aún más.
—Ya no llores Estefanía, todos estamos felices de tu regreso a casa.
—No lo estoy Libia.
—Rodolfo también está mal, sé que se encuentra arrepentido de sus malas decisiones; lo que me dijiste esa tarde en mi casa era verdad, tus sospechas no eran infundadas, era el