LA DESICIÓN ESTA TOMADA.
—Ella… es, mi —un nudo en la garganta cortó mis palabras.
—Si hija ella es Alba, tu madre. Una vez que quedó en estado de ti, me fui con ella y, al nacer, le ordené que hicieran ese retrato. — En la imagen se veía a mi padre junto a mi madre, ella me sostenía en brazos, estaba recién nacida; una imagen similar al cuadro de los padres de Arturo, aunque la de mis padres era más sencilla.
—¿Esa niña soy yo? —Mi voz era quebrada.
—Sí, eres tú —sus lágrimas también comenzaban a emerger.