LO INEVITABLE NO SÉ PUEDE DETENER.
Estefanía.
Otras Semanas después.
Cada día traté de infundirme valor, pero no lo logré. Volví a sentirme desamparada, afrontando sola esta desgracia. Era difícil aceptar que yo no podía cambiar quién era, y mi entereza mental tenía un precio demasiado alto que debía pagar.
No tuve más noticias de Adrián. Ese silencio terminó de resquebrajar la poca fortaleza que me quedaba. Traté de mantener mi orgullo aparentando que estaba bien, cuando dentro de mí solamente crecía un averno.
Yo morí