INCERTIDUMBRE.
Hacienda Los Álamos.
Y dime, ¿aún no has podido dar con el diario de tu padre? —Preguntó el sacerdote al Rodolfo, con la esperanza de que el hombre contestara con una afirmación.
—No padre, y créame qué he buscado.
—Deberás esforzarte más.
—¡Todo esto me tiene tan enfermo! Me siento como el dueño de la hacienda el Renacer, al hombre le han inventado tantas historias… y ahora cuándo voy al pueblo todos me miran y murmuran; hasta he llegado a oír que es mi padre el que mató al esclavo y que v