DESDOBLAMIENTO.
Estefanía.
Aquel deplorable y tenebroso olor causó una explosión en mi cabeza dejándome sin pensamientos. Era como si una nube negra se posesionara de mí ser para robarme el poco aliento de esperanza que me quedaba. Apreté con fuerza contra mi pecho el diario con la tonta fantasía de que, al hacerlo, podía borrar todos aquellos hechos que marcaron y destruyeron tantas vidas.
— “¿Y si Antonio Álamo estuviera loco? ¡Si existiera esa posibilidad!” —me dije a mí misma. Luego me detuve a pensar q