Otro hombre…
Al entrar en una sala privada, Zulema fue la primera en aparecer como si le hubiesen devuelto la vida. Casi corrió a Omar, y se lo quitó a Hakim de los brazos para estrecharlo contra su cuerpo.
—Mi niño… —sus ojos se nublaron mientras regaba besos en su carita, y lo miraba con aprensión—. Sabía que estaría bien, estás destinado a muchísimas cosas.
Hakim sonrió al ver a su madre, mientras Laya se quedaba atrás con los brazos cruzados, como si se consolara a ella misma.
—Laya… —Zule