Yemen…
Rania trató de parpadear y moverse un poco. Se sentía cómoda, pero adolorida, pero en el momento en que sus ojos se abrieron, su ceño se frunció.
Había una amplia habitación iluminada. Muy lujosa, candelabros innovadores, y una enorme cama, donde todo resplandecía.
Ella se tocó las costillas. Miró sus piernas.
Parecía que alguien la había atendido. Tenía algunas vendas en el estómago y una en su rodilla. Aún sentía dolor, pero era llevadero, entonces, cuando intentó levantarse, solo en e