ESTÁ LOCO POR TI…
La brisa marina jugueteaba con los mechones sueltos de cabello de Madison mientras estaba apoyada en el hombro de su padre, viendo el atardecer en la terraza.
Rashid se había quedado con ella un par de semanas, y el día de su graduación estaba tan próxima que no se lo creía.
—Este es otro tipo de atardecer… aunque no te niego que en Yemen el sol es una locura.
—No lo dudo… —Madison sonrió—. Pareciera que está más cerca del cielo… aunque siempre me ha gustado San Francisco.
—E