UN HOGAR…
Zahida limpió la frente sudada de Madison y acarició su cabello.
—Tranquila… Respira profundo, y piensa que todo valdrá la pena.
Madison negó hacia ella todas las veces mientras las lágrimas se le salían de sus ojos.
—Creo que… no podré, está doliendo mucho.
Zahida pasó un trago y llevó su mirada hacia abajo.
Había una habitación preparada para el nacimiento de su nieto. Más de tres médicos, un montón de enfermeras, y como era de costumbre, los hombres de la familia no podían estar pr