ESTACA DIRECTO AL CORAZÓN.
El tiempo pasó en un susurro incesante, marcado por la tensión que flotaba en el aire del palacio. Rania, después de la efímera conexión con Hakim, se encontraba en la habitación de su hijo, aferrándose a la única certeza que tenía: la seguridad de Omar en sus brazos.
No supo por qué la había dejado la noche allí, es como si de cierta forma el rey le estuviera dando oxígeno en medio de tanto ahogo.
Ella durmió en un sofá, y se levantó todas las veces que su hijo se