SUYA.
El salón principal se llenó de murmullos y susurros mientras los sirvientes, criados y familiares se congregaban, esperando el desenlace de la situación. Rania, con la mirada fija en el suelo, se sentía vulnerable ante la incertidumbre que se cernía sobre ella. Aunque confiaba en la verdad de sus palabras, la sombra de la duda se extendía como una nube oscura.
Hakim se dirigió al centro del salón, enfrentando a los presentes con una expresión grave. La tensión en el aire era palpable, y