UN FRASCO QUE HIZO MAL A MI HIJO.
Rania caminó rápidamente entre los pasillos. Desde su muerte, ella nunca más había cruzado el ala del príncipe Samir, y volver a estos muros le traía recuerdos que ella no quería volver a tener en su cabeza.
Pero esto era urgente.
Se trataba de su nueva vida, de su hijo, de Hakim…
No se mostró ante la gente, más bien trató de pasar desapercibida, y se entremezcló por los salones, sabiendo que esta era la hora del té, y aprovechó para adentrarse en la habitac