El sol apenas comenzaba a asomar sobre el horizonte cuando un rayo de luz se coló por la ventana y fue a dar justo en el rostro de Ana. Abrió los ojos con dificultad, sintiendo cómo la cabeza le latía con un ritmo insoportable. Se llevó una mano a la frente, intentando recordar qué había pasado la noche anterior… y lo primero que vino a su mente fue el beso.
Ese beso.
Se incorporó sobresaltada, buscando su teléfono entre las sábanas, pero lo que encontró fue el vestido de la noche anterior tira