CAPÍTULO 89. Un hombre serio
CAPÍTULO 89. Un hombre serio
El aire en el departamento está cargado de electricidad.
Los labios de Viggo están sobre los míos y no hay vuelta atrás. Su boca es intensa, desesperada, como si besarme fuera su única forma de respirar. Y yo siento exactamente lo mismo. El calor me recorre como fuego líquido.
Sus manos se deslizan por mi espalda, firmes, posesivas, reclamándome sin decir una sola palabra. La ropa queda en el suelo en un segundo y yo cierro los ojos mientras su boca a los nuevos pie