CAPÍTULO 68. A mano
CAPÍTULO 68. A mano
Lo veo retroceder y esta mala mujer en mí se siente tan bien que no puedo evitar comprender de una vez por todas a los villanos. Me gusta lastimarlo, me gusta la impotencia y la desesperación en su cara, me gusta que sepa que voy a destruirlo, a desmembrarlo, a convertirlo en polvo que nadie recordará.
Y un segundo después mis palabras hacen efecto, Devon está absolutamente fuera de sí, gritando a los tres hombres en la sala como si esta se tratara de una especie de rebelión