CAPÍTULO 123. La exigencia de una madre
CAPÍTULO 123. La exigencia de una madre
Cada alarma en mí se dispara. Por suerte o por desgracia ya mi instinto está activado y es como un par de lentes que ya no te puedes quitar, así que mi respuesta sale cortante.
—¿Para qué? —le pregunto y la escucho carraspear.
“No es algo que pueda decir por teléfono”.
—Está bien, le diré a Viggo que salgamos temprano y…
“¡No! Lo que tengo que discutir es solo contigo, no hay necesidad de que mi hijo se entere”, me interrumpe y niego en silencio porque Be