Mundo ficciónIniciar sesiónCuando ambos escucharon la voz del pequeño se vieron el rostro como si hubiesen sido encontrados haciendo algo malo, por un momento se mantuvieron en silencio, hasta que de repente ella se levantó asustada.
—Matteo Sebastini, ni se te ocurra hablar —susurró Gálata caminando hacia la ducha, pero él la atrapó halándola y haciéndola caer de nuevo en su regazo, sin dejar de sonreír.
—¡No huy







