Mundo ficciónIniciar sesiónGálata sentía su corazón palpitando con fiereza en su pecho, quiso girarse para ver a la persona que la sostuvo, más este no se lo permitió, manteniéndola pegada con fuerza a su pecho, enseguida sintió la dureza del hombre en su trasero y no pudo evitar susurrar con voz ronca.
—¡Matteo! —pronunció casi sin aliento, pese a no haberlo visto, su cuerpo lo reconocía muy bien.
—Me alegra que tu cuerpo sepa quién es tu dueño… —pronunció mientras le mordisqueaba el lóbulo de su







