Mundo ficciónIniciar sesiónElizabeth lo miró con tristeza, le tomó afecto al muchacho, pues le recordaba a sus hijos a quienes tenía lejos, era una fiel creyente de que en la vida cosechabas lo sembrado, y ella quería sembrar buenas obras, porque de esa manera sus hijos donde quiera que fueran, recogerían bondad y solidaridad del prójimo.
Le volvió a colocar la mascarilla.
—No te preocupes Matteo, yo estaré contigo, voy a cuidarte a parti







