Mundo ficciónIniciar sesiónAdriano llevó a Gálata a la mesa, una ubicada en el lateral izquierdo, situada en un área que les daba mayor intimidad, él le retiró la silla, la joven se sentó con una sonrisa.
—Muchas gracias, ¿Tenías mucho tiempo esperándome? —preguntó mirando esos ojos verdes, muy diferentes a los otros que conocía.
«¡Ya basta Gálata!, No vale la pena seguir recordando a cubito de hiel







