Bajé al despacho por un libro.
Solo por eso. Tenía anotado el título y la ubicación aproximada —estante derecho, tercer nivel, sección de inventarios históricos de la propiedad— desde hacía dos días, y había postergado la búsqueda porque el despacho es territorio de Luciano de una manera que no requiere letrero en la puerta: es suficiente con la forma en que el espacio lo contiene.
Pero necesitaba el libro. Así que fui.
La puerta estaba entreabierta.
Luciano estaba ahí, trabajando.
No "trabajan