La discusión empezó sobre Zuri.
Eso era, al menos, cómo empezó.
Había subido a la hacienda con las dos semanas negociadas y la foto de 1940 todavía impresa detrás de los ojos.
Guardé la mochila en mi cuarto, me lavé la cara con agua fría, y me quedé mirando el espejo del baño durante treinta segundos preguntándome cuánto tiempo podía seguir siendo el punto de intersección entre el mundo que vivía dentro de los muros y el mundo que vivía afuera.
La respuesta que tenía: depende de cuántas variabl