Llevaba tres días sin ver a Dante en el desayuno.
Perla subía la bandeja a su habitación cada mañana sin que nadie le pidiera que lo hiciera. La bandeja volvía vacía.
El hecho de que comiera pero no bajara era una forma de ausentarse que no era retiro completo: era algo más calculado, como alguien que decide cuánta presencia mostrar sin desaparecer del todo.
Lo había visto por los pasillos. De noche, tarde. Con esa manera suya de moverse que ocupaba más espacio del que correspondería a alguien