POV: Dante
La primera presión sobre el perímetro llegó a las dos de la madrugada.
No fue ataque. Fue un toque: tres segundos de contacto contra el límite sur y retirada inmediata. Lo suficiente para registrar en el campo emocional del perímetro sin dejar huella física.
Yo llevaba despierto desde la medianoche.
No por insomnio. Por el canal: el exterior emitía una frecuencia de inquietud que llegaba como señal de fondo sin forma definida todavía. El tipo de señal que aprendí a no ignorar en cien