Asher
Me quedé allí sentado, mirando hacia la nada, con un dolor tan grande en el corazón que sentía como si unas manos lo estuvieran exprimiendo desde el interior. También me dolía el estómago. No había comido nada desde la noche anterior, y el whisky que había estado tomando desde la mañana me quemaba las entrañas como si fuera ácido.
Y entonces me di cuenta.
El padre de Ariella había muerto unos meses después de la supuesta muerte de ella, pero su madre seguía viva. Y yo había sido un invi