Asher
Se me rompió el corazón al escuchar a mi esposa decir esas palabras. Sabía lo que se sentía perder a alguien y sabía lo que se sentía ser traicionado. Pero no podía dejarla creer que no era amada... No cuando no era verdad. No cuando era una de las personas más amadas que conocía.
Le tomé el rostro entre las manos.
—No.
Ella me miró a través de sus lágrimas.
—Tu mamá te amaba.
Sacudió la cabeza.
—No...
—Lo hacía —dije con firmeza—. Era egoísta. Estaba enojada. Estaba dolida