Luca suspiró.
—Asher no sabe dónde estás.
—¿Qué? —pregunté, totalmente desprevenida por su confesión.
—Hice esto por su propio bien —dijo Luca, pasando de largo ante la expresión de asombro de mi rostro—. Él me dijo que te llevara al punto A. Yo te traje al punto C. Eso es todo lo que necesitas saber.
Me quedé congelada, sin saber qué decir. Confundida y abrumada.
—Así que te lo voy a recordar otra vez: no hagas ninguna estupidez.
Entonces Luca hizo algo que no me esperaba. Dio un paso al