El amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación de Lilith, dibujando patrones dorados sobre el suelo. Había dormido poco, atormentada por los recuerdos de la noche anterior. El encuentro con Damián había dejado una marca en ella que no podía ignorar, una mezcla de deseo y rabia que la consumía por dentro.
Se levantó y caminó hacia la ventana, observando los terrenos de la manada que una vez había considerado su hogar. Los lobos ya estaban en movimiento, algunos entrenando, otros simpl