El salón principal del Gran Hotel Lunarís resplandecía bajo la luz de mil cristales suspendidos del techo abovedado. La élite de la comunidad licántropa se había reunido para celebrar el aniversario del Tratado de las Manadas, un evento que solo ocurría cada cinco años y al que asistían los líderes más poderosos de todos los territorios.
Damián Blackwood, el Alfa Supremo, observaba la escena desde su posición privilegiada. Vestido con un traje negro impecable que acentuaba su figura imponente,