El bosque estaba irreconocible. La luz de la luna roja se filtraba entre las ramas quebradas y los troncos caídos, iluminando un terreno convertido en un campo de caos. Los híbridos habían vuelto a aparecer, más numerosos y feroces que antes, avanzando en formación perfecta. Cada uno de ellos parecía haber sido entrenado para anticipar mis movimientos, para neutralizar el poder que brotaba de mi interior.
Mi corazón golpeaba con fuerza en el pecho, mezclando miedo y adrenalina. Mi lobo no estab