Alejandra Marie Costa
Mi mirada se concentra fuera de la enorme ventana de vidrio sonando despierta con Richard, mientras mi corazón se aprieta llevando mi mano sobre mi inexistente pancita.
Lo extraño tanto que cada día es más difícil pensar que acepte un trato con Jonathan, pero eso fue diferente.
Al menos antes vivíamos en el mismo país tenía la oportunidad de robar breves momentos para nosotros de saber que, aunque debía vivir en casa de Jonathan, podía verlo en el club o la universidad.
¡P