Richard Müller
Mi nueva afición además que adorar cada centímetro de su hermoso cuerpo es acariciar su pronunciada pancita puedo pasarme horas haciéndolo sin cansarme incluso dormido la busco entre mis sueños porque mantenerme en contacto con la piel que envuelve a nuestro hijo me hace sentir infinitamente bien. Abrigar con mi mano ese pequeño bebé que se formó de nuestra unión llena mi corazón de ternura, pero también existe otro sentimiento casi primitivo que me hace posesivo el simple hecho