Richard Müller
Mantengo a mi esposa refugiada entre mis brazos observando uno por unos los rostros de los chicos sentados unos metros frente de nosotros. Aunque el termino chicos no va con ellos todos incluida Tessa que solo tiene diecinueve años se ganaron a pulso su lugar dentro de un grupo letal de personas con habilidades que cualquier persona en sus cinco sentidos lo pensaría bien antes de ponerlos a prueba.
—Todo sucedió tan rápido que cuando estábamos bajo su ataque era demasiado tarde