—Precisamente por eso me preocupa —dijo—. Porque tú lo sentiste como real. Y eso es peligroso.
Solté una risa corta, amarga.
—¿Peligroso para quién? ¿Para mí… o para el plan?
Sus ojos se alzaron hacia mí de inmediato.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Quiero decir —me puse de pie— que desde que supimos que Carlos está vivo, todo gira alrededor de “mantener la cabeza fría”, “no cometer errores”, “no reaccionar”. Y nadie se pregunta qué pasa conmigo mientras tanto.
—Yo me lo pregunto —dijo él, con vo