En los balcones superiores, Sebastián observaba la escena. Sus ojos seguían los movimientos de Clara con una mezcla de vigilancia y deseo contenido. Sabía que todo era parte del plan —la infiltración, la cercanía con Martín, el acceso a la información sobre el *Proyecto Lazarus*—, pero aún así, verlo bailar con ella despertaba algo que intentaba enterrar.
*Ella no es tuya*, se repitió mentalmente. *Ella tiene una misión.*
Aun así, no pudo apartar la vista.
Clara giró entre las luces del salón,