El muelle olía a hierro y diesel, una mezcla que siempre la hacía sentir viva y en peligro, como si el mundo no hubiera decidido aún de qué lado ponerse. La luz moribunda del atardecer recortaba las siluetas: contenedores, cables tensos, la línea del agua moviéndose con una paciencia indiferente. Todo parecía dispuesto para una escena escrita con precisión. Ella había venido preparada para manipular la escena; no para que la escena la manipulase a ella.
Cuando la figura con la capucha bajó la v