—Muchas gracias Ana —Murmuró él y agregó —Ya puedes retirarte
Isabella pudo ver el momento en que el rostro de la azafata titubeo, estuvo a punto de sentir pena por la mujer hasta que esta le lanzo una mirada de pocos amigos antes de volver nuevamente hacia él
—¿Se le ofrece algo señor? ¿Alguna bebida? —Pregunto la mujer —Si gusta puedo guardar su abrigo
“¿Y yo qué?” Isabella estaba siendo completamente ignorada por la rubia quien no disimulaba al respecto y cuando el sonido de lasturbinas ence