—¿Gaby, me prestas tu gel? —le grita unos de sus compañeros strippers del otro lado de la puerta.
Conteniéndose de golpear algo o, a alguien por inoportuno, Gaby se aleja de Noe renuente y abre la puerta de un golpe. El chico al otro lado entra sin más, sin percatarse de que el morocho no estaba solo.
—Olvidé el mío en la otra mochi… —Se calla rápidamente cuando nota a Noe todavía pegada a la pared, al lado de la puerta—. Lo siento, hombre, no sabía que estabas acompañado.
—No importa —entona G