—Termine el relato, por favor —le pide el oficial.
—Creo que estuve cuatro días, yo todavía podía contarlos, las demás chicas con las que he tratado de hablar, estuvieron más tiempo, pero ellas no decían mucho, ya que estaban drogadas y con miedo de que les pasara alguna cosa. Solo una se animó a decirme que ella ya no sabía cuánto tiempo llevaba cautiva. Unos de los hombres la escucharon hablar y se la llevaron —la chica comienza a despedir más lágrimas—. Una hora después el trajeron media inc