La hora de regresar a casa había llegado y la chica tenía que descansar, pronto iba a estar rodeada de policías que la iban a someter a muchas preguntas que la volverían a hacer sentir mal al revivir lo que sufrió en esos cuatro días que estuvo cautiva.
El dolor se implantó en el interior de Noe. No podía quitarse de la cabeza las cosas que la joven le había contado. La amargura se había instalado en el pecho de ella y no había forma de poder hacer a un lado todos esos malos pensamientos que se