Lina se gira hacia sus amigos y camina colocándose al lado de Tony, que tenía unas cuantas minitortas para que eligiera cual era la que iba a protagonizar el cumpleaños de su hija, Aye. Después de verlas y probarlas, de una manera que les quitó toda la gracia de sus formas, seguía hablando de trivialidades y por supuesto seguía comiendo.
—Para, mujer —se queja Tony quitándole el tenedor—. ¿Desde cuando viene de esa forma?
—Están muy bien, Tony. No me juzgues —entona con la boca llena de torta