Aye sabía en lo profundo de su ser, que su madre iba a despertar muy pronto, era su deseo de cada noche antes de ir a dormir. Era esa oración que jamás había hecho antes, era más que un deseo, era una súplica por no perder a la única persona que más ama en su vida, porque ya no tendría un reemplazo para su madre.
El hospital, más preciso en la zona donde yacía Lina, casi se encontraba en penumbras.Sus custodios seguían obstaculizando el paso a cualquier desconocido, hasta que una neblina de hu