Tomó a Sujhan entre sus brazos, su cuerpo aún temblaba y las lágrimas seguían cayendo incluso inconsciente. Andy la miró un momento en silencio, con una mezcla de dureza y ternura que rara vez dejaba ver. Luego, rozó sus labios con los de ella, pasándole un poco de su energía hasta estabilizarla.
—Descansemos por un par de días — Murmuró finalmente— Debo volver a la ciudad, y Sujhan necesita reponer fuerzas —
Gusto, que los había estado observando, asintió —Sí, me parece bien. También debo revisar cómo están los nuestros en el clan —
—Y ayuda a Mariana con el idioma ancestral — Le recordó Andy.
El duende sonrió apenas —Lo tengo presente. Solo esperaba que se adaptara al proceso de los guardianes —
—Excelente — Dijo Andy, y con un gesto se despidió de todos antes de desaparecer.
En cuestión de segundos, la montaña quedó en silencio. Cuando volvió a abrir los ojos, ya estaba en su casa. Colocó a Sujhan sobre la cama, la bañó con cuidado y le puso una bata limpia. Luego se recostó junto