El duende respiró con fuerza, la ira empezaba a desvanecerse entre burbujas y agua. Bajó la mirada, cansado —Era mi mejor soldado, Andy… y ahora sabe demasiado de nosotros —
—Lo sé — Respondió el hechicero, con un tono grave— Pero estaremos listos para lo que venga —
Gusto permaneció en silencio un momento, observando cómo las corrientes de agua giraban a su alrededor. Luego, sin mirarlo directamente, preguntó —¿Cómo lo haces? ¿Cómo mantienes el control? —
Andy lo observó con serenidad, apenas un destello de melancolía en sus ojos —La amo— Respondió simplemente — Por ella hago todo lo que esté en mis manos. No es fácil… pero me aferro a eso para no perderme —
Gusto cerró los ojos, dejando que las palabras calaran en su interior. Luego murmuró un conjuro leve y rompió el sello acuático que lo retenía. El agua cayó con fuerza a su alrededor, salpicando la piedra.
—Tienes razón — Dijo, más tranquilo— Trataré de controlar mi ira —
Andy le dio una palmada en el hombro —Eso es lo que necesi