El duende respiró con fuerza, la ira empezaba a desvanecerse entre burbujas y agua. Bajó la mirada, cansado —Era mi mejor soldado, Andy… y ahora sabe demasiado de nosotros —
—Lo sé — Respondió el hechicero, con un tono grave— Pero estaremos listos para lo que venga —
Gusto permaneció en silencio un momento, observando cómo las corrientes de agua giraban a su alrededor. Luego, sin mirarlo directamente, preguntó —¿Cómo lo haces? ¿Cómo mantienes el control? —
Andy lo observó con serenidad, apenas